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La Microbiota: ¿conocemos la importancia que tienen los microorganismos que nos habitan?

Estamos tapizados por bacterias por dentro y por fuera. Un adulto lleva 2 kg de biomas. El 70% del ADN que se encuentra en nuestro cuerpo pertenece a los microorganismos que nos habitan y se denomina microbioma, el 30% restante pertenece a nuestras células. “Somos más microbios que humanos”. Lo interesante es que los genes del microbioma son característicos de cada persona como si se tratara de una huella dactilar. Es un sello individual, adquirido en los 3 primeros años de vida. Puede modificarse parcialmente pero nunca va a cambiar. Existe la creencia de que los microbios son perjudiciales para nuestra salud. Durante el Siglo XX nos dedicamos a matar microbios, a esterilizar: Cuanto más limpios, mejor. Actualmente estamos pagando las consecuencias.
La microbiota juega un papel fundamental en nuestro sistema inmunológico y por lo tanto en el origen de la mayoría de las enfermedades. La frase que vienen repitiendo los principales referentes del naturismo, guiados por su intuición y su sagacidad clínica fue: “La enfermedad comienza en el intestino”. Desde Hipócrates hasta autores más recientes como Méchnikov, Gerson, Kousmine, Wassler, Wigmore, Seignalet, Moritz y Lezaeta Acharán enfatizaron incansablemente en este concepto. En los últimos 10 años, estudios científicos a nivel biomolecular y de escaneos cerebrales mediante resonancia magnética funcional, confirman la importancia de la microbiota y sostienen que el futuro de la medicina y de la nutrición estará en relación con los descubrimientos sobre su comportamiento. Se pueden pronosticar enfermedades basándose en el estudio del microbioma individual.
Cuando logramos una buena simbiosis con nuestras bacterias, les brindamos los nutrientes necesarios para su supervivencia y ellas a su vez nos ayudan a digerir, producen vitaminas y nos protegen de patógenos.
Hasta hace 100 años consumíamos alimentos frescos y fermentados (probióticos). Hoy en día, a causa del consumo de alimentos procesados y al abusivo e indiscriminado uso de los antibióticos, existe una alarmante resistencia y una proliferación de la flora patógena. Un tratamiento de una semana con antibióticos puede destruir hasta un tercio de la microbiota. Es importante considerar que padecen de la misma situación quienes, aún evitando el uso de fármacos y de antibióticos, se alimentan con huevos, lácteos, carnes de origen no orgánico y que por lo tanto contienen antibióticos, afectando así su microbioma gradualmente, con los consecuentes desequilibrios y aparición de enfermedades crónicas. Se suma a esto la creciente incorporación de sustancias antibacterianas en productos de limpieza del hogar y aseo personal.
Hay estudios que demuestran la relación entre el síndrome de déficit de atención e hiperactividad y los trastornos del espectro autista con las alteraciones del microbioma. También está demostrado que la fatiga crónica, depresión, ansiedad y diversas enfermedades psiquiátricas mejoran con la ingesta de probióticos. Hay varios mecanismos por los cuales las bacterias que nos habitan influyen en cerebro, neuronas y comportamiento. Las bacterias de nuestro intestino producen GABA, endorfinas y decenas de moleculas que influyen en nuestra producción de neurotrasmisores como dopamina y serotonina. Se considera al intestino como segundo cerebro, portador de 100 millones de neuronas. El 90 por ciento de la serotonina total del cuerpo se produce en intestino y sólo un 10% en el cerebro. La serotonina regula los ciclos del sueño, genera bienestar y seguridad, regula el estrés y el apetito, entre otras propiedades.
Los microorganismos benéficos de la flora intestinal intervienen en el proceso de defensa activando a células nerviosas que procesan a los antígenos y finalmente los linfocitos complementan la acción inmunológica. La tendencia a infecciones recurrentes de cualquier tipo y la tan padecida candidiasis vaginal se revierte al recuperar el equilibrio en la microbiota.
Se han determinado dos bacterias benéficas que se desarrollan en los probióticos: bífidobacterias y lactobacilos, pero se trata de una población muy pequeña. Se están investigando otras bacterias que tal vez sean más eficaces.
El niño va formando una “base de datos” mientras crece: cuanto más bacterias recibe, más datos genera. A mayor diversidad de bacterias, más información y claridad tendrá y eso le asegura la salud a futuro. Si el niño vive con infecciones y antibióticos y con mala calidad alimentaria proporcionar esta variedad es difícil. En enfermedades autoinmunes se halla un sistema inmune inmaduro con poca diversidad en su base de datos.
La experiencia de nuestra práctica homeopática nos confirma lo que vienen repitiendo los investigadores actuales, acerca de que, las emociones se originan en el intestino. En el interrogatorio homeopático al paciente, preguntamos donde siente la cólera o el miedo o la ansiedad y con gran frecuencia se señalan el vientre.
EXTRAÍDO DEL LIBRO “MEDICINA QUE CURA” DE LOS DRES. GRACIELA VARELA Y LUIS DETINIS. Todos los derechos reservados.
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¿No está exagerando, Doctor, al decir que los conservantes de los alimentos envasados son tóxicos al punto de enfermar?

El Dr. Norberto Russo, Director de la Asociación de Trastornos de la Alimentación y Vida Sana, advierte: ”Los conservantes reducen sensiblemente el poder biológico de las personas y llevan con el tiempo al envejecimiento prematuro, la falta de reacción y la irritabilidad”.

El Dr. K.H. Bauer, cancerólogo de la Universidad de Eidelberg (Alemania) enunció la ley que lleva su nombre (Ley de Bauer). En ella afirma que los diferentes tóxicos del medio ambiente, la radiación y los químicos de los alimentos (conservantes, colorantes, saborizantes, etc.) aisladamente no llegan a producir cáncer, pero sí puede provocarlo la suma de esas sustancias, ya que no solo son acumulables, sino que se potencian entre sí.

Del libro “MEDICINA QUE CURA” de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: . © Todos los derechos de autor reservados. ISBN 978-987-42-5218-0

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¿Qué son los antinutrientes?

Son sustancias generadas por las mismas plantas para protegerse de sus depredadores y evitar que se las coman.
Los antinutrientes se encuentran en el mismo alimento, bloquean la acción de las enzimas e impiden la absorción o asimilación de nutrientes (vitaminas, minerales, etc.).
Entre otros alimentos, están presentes en frutos secos (nueces, almendras, etc.) legumbres (lentejas, garbanzos, etc.), cereales (trigo, centeno, mijo, maíz, avena, cebada, quínoa, sarraceno, arroz integral, arroz yamaní, etc.).

No es necesario eliminar estos alimentos de nuestra dieta.

Desde hace mucho tiempo el hombre se las ingenió para minimizar o neutralizar la acción de los antinutrientes mediante la preparación del alimento: remojo, fermentado, germinado y cocción de los alimentos. Lamentablemente, estas prácticas están cayendo cada vez más en desuso.

La buena noticia es que cada vez se conoce más sobre los antinutrientes y la manera de neutralizar sus efectos nocivos. La preparación de los alimentos no solo reduce el efecto de los antinutrientes, sino también, en muchos casos, activan las enzimas, predigieren el alimento desdoblando las proteínas en aminoácidos o los azúcares complejos en azúcares simples.

Del libro “MEDICINA QUE CURA” de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: . © Todos los derechos de autor reservados. ISBN 978-987-42-5218-0

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Algunas afirmaciones (excusas) que impiden cambiar… #proteínas

  • “En la dieta vegetariana faltan proteínas”. Totalmente FALSO

Los vegetales poseen todos los aminoácidos que necesita el cuerpo para construir las proteínas. Algunos alimentos de origen vegetal poseen todos los aminoácidos esenciales, tales como el amaranto, el pasto de trigo, los brotes de alfalfa, la espirulina, la quinoa, entre otros. Se aduce también que el vegano o crudivegano pierde masa Nada más alejado de la realidad. Hay físico culturistas y atletas famosos que son veganos o crudiveganos. La falta severa de proteínas en la alimentación produce un cuadro llamado kwashiorkor. Esta patología se encuentra sólo en regiones del mundo con hambruna que lleva a la desnutrición.

 

Del libro “MEDICINA QUE CURA” de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: . © Todos los derechos de autor reservados. ISBN 978-987-42-5218-0

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Algunas afirmaciones (excusas) que impiden cambiar… #vidasocial

  • “Esta propuesta alimentaria te margina socialmente”.

Hoy, pensar de esta manera constituye un Cada vez son más los vegetarianos en el mundo y cada vez son más respetados. Donde hemos visto más gente interesada por temas de alimentación saludable es en las reuniones sociales. Cuando somos invitados a reuniones o fiestas consumimos ensaladas y llevamos por ejemplo crackers, sal marina, quesitos vegetales que deleitan a los comensales sentados a nuestra mesa.

 

Del libro “MEDICINA QUE CURA” de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: . © Todos los derechos de autor reservados. ISBN 978-987-42-5218-0

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Algunas afirmaciones (excusas) que impiden cambiar… #vitamina B12

  • “Los vegetarianos tienen déficit de vitamina B12”.
    Es cierto que los vegetarianos pueden tener carencia de Vitamina B12, pero también hay una gran proporción de carnívoros con déficit de esta vitamina. Los crudiveganos presentan luego de cuatro años de dieta, mayores posibilidades de presentar carencia. Esto se resuelve fácilmente suplementando la dieta con vitamina B12, que recomendamos sea de origen natural (evitar suplementar con vitamina B12 convencional de laboratorio). Lo ideal es utilizar metilcobalamina e hidroxicobalamina según el caso. Evitar la cianocobalamina.

 

Del libro “MEDICINA QUE CURA” de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: . © Todos los derechos de autor reservados. ISBN 978-987-42-5218-0

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Algunas afirmaciones (excusas) que impiden cambiar… #lácteos

  • “Si no consumes lácteos tendrás carencia de calcio”. Ya se ha demostrado en numerosos trabajos científicos de investigadores independientes, que contrariamente a lo que se cree, los lácteos, al acidificar la sangre descalcifican, contribuyendo a la osteoporosis. Sólo en las semillas de sésamo hay nueve veces más calcio que en la leche.

    Hay calcio en vegetales de hoja verde, algas, semillas oleaginosas, frutas y frutos secos, cereales, etc.

 

Del libro “MEDICINA QUE CURA” de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: . © Todos los derechos de autor reservados. ISBN 978-987-42-5218-0

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