Alimentación

Me resisto a creer que yo tenga parásitos, ni siquiera los tuve de chico

Le vamos a enumerar datos que habitualmente se pasan por alto.

  1. Es excepcional que un ser humano sin tratamiento despa­rasitante previo no esté infestado con parásitos.
  2. No necesariamente se presentarán síntomas de prurito na­sal o anal que siempre nos hace pensar en parasitosis.
  3. La mayoría de las veces los análisis tradicionales para de­tectar parasitosis dan falsos negativos.
  4. El robo de nutrientes por parte de los parásitos provoca o incrementan los déficits nutricionales.
  5. Se presentan síntomas que se atribuyen la mayoría de las veces a otras causas. Esos síntomas son entre otros mu­chos: insomnio, bruxismo, adelgazamiento, síntomas in­testinales (constipación, diarrea) anemia, marcado deseo de dulces, tos, pérdida de memoria.
  6. Los parásitos nos enferman por los desechos que descar­gan en nuestro cuerpo: toxinas y excrementos que circulan por nuestra sangre acidificándola y generando toxemia.
  7. Por la posibilidad de generar en el organismo la produc­ción de histamina se presentarían crisis de hipotensión, taquicardia, migraña, aumento de la agresividad (al igual que la ingesta de carne roja), etc.
  8. En todos los casos el tratamiento se deberá realizar con desparasitantes naturales. Los demás son tóxicos. Se reco­mienda un plan de desparasitación continua con: homeo­patía (remedio de fondo del paciente), hierbas, propóleo, plata coloidal, arcilla, diatomeas y alimentos de efecto des­parasitante (ajo, cebolla, semillas de zapallo o melón, arán­danos, aceitunas negras, papaya, coles, achicoria, diente de león, rúcula, etc.) Se realizan ciclos de desparasitación con diferentes sustancias que actúen sobre la gran variedad de parásitos, teniendo en cuenta la edad y el estado clínico del paciente.
  9. Al mismo tiempo que se lleva a cabo el tratamiento des­parasitante, que produce la destrucción de los parásitos y salida de toxinas de los tejidos, es aconsejable realizar hidroterapia colónica, limpieza renal y limpieza hepática.
  10. Para eliminar de las verduras de hoja los huevos, quistes y parásitos se deberán remojar con agua con vinagre o limón usando un pulverizador, se espera 10-15 minutos y luego se enjuagan bien.

 

¿Qué tratamiento antiparasitario recomiendan?

En todos los casos se deberán utilizar antiparasitarios natura­les. Los demás son tóxicos. Se recomienda un plan de desparasitado continuo con: homeopatía (remedio de fondo del paciente), hierbas, propóleos, plata coloidal, arcilla, tierra de diatomeas y alimentos de efecto antiparasitario.

Alimentos desparasitantes: Semillas de zapallo y de melón (actúan principalmente en tenias, áscaris y oxiuros), ajo (tenias, ás­caris, oxiuros, giardias, trichomonas y amebas), cebolla (oxiuros, ás­caris). Chlorella. Cilantro. Otros: zanahoria (oxiuros, áscaris, tenia), arándano (oxiuros), papaya (tenias, áscaris, oxiuros), granada (te­nias). aceitunas negras, aceite de oliva, apio, hinojo, achicoria, alcau­cil, apio, raíz de bardana, berenjena, berro, brócoli, coliflor, escarola, espárrago, hinojo, ortiga, perejil, puerro, rabanito, repollo, repollito de bruselas, rúcula, algas.

Eliminar los alimentos que propician el desarrollo de pará­sitos: azúcares refinados (sacarosa, jarabe de maíz de alta fructosa), productos lácteos en general, harinas (principalmente de trigo y las refinadas), exceso de dulces en general, aun tratándose de productos saludables como miel o azúcar mascabo.

 

EXTRAÍDO DEL LIBRO “MEDICINA QUE CURA” DE LOS DRES. GRACIELA VARELA Y LUIS DETINIS. Todos los derechos reservados.

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Homeopatía

La Homeopatía: la terapéutica más profunda

No debe confundirse a los homeópatas unicistas con los pseudo-homeópatas (complejistas o pluraristas) Éstos utilizan, en general, el método de diagnóstico por el iris y prescriben una cantidad interminable de frasquitos con mezclas de remedios.

El pluralismo y el complejismo son distorsiones de la homeo­patía, sin fundamento científico -como la alopatía- trata los síntomas y no al enfermo, provocando supresiones (introyección de la enfer­medad) con la consiguiente agravación del paciente.

Homeópata no es solamente quien emplea remedios homeopá­ticos, sino quien tenga una visión integral y unitaria del enfermo, dirigiendo sus remedios a la persona enferma y no a la enfermedad, para poner en vigencia la ley de curación que regirá en todos los casos la conducta terapéutica.

Para ser homeópata se requiere de una larga formación y expe­riencia. La misma práctica se hace muchas veces difícil y demanda un verdadero esfuerzo del profesional. Esto hace que muchos médi­cos egresados de los cursos de homeopatía caigan finalmente en el eclecticismo de mezclar la homeopatía con la alopatía, o lo que es peor, practicar el pluralismo o complejismo.

 

EXTRAÍDO DEL LIBRO “MEDICINA QUE CURA” DE LOS DRES. GRACIELA VARELA Y LUIS DETINIS. Todos los derechos reservados.

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Alimentación

¿Qué tienen de cierto algunas publicaciones recientes acerca del peligro de escoger una dieta sin gluten si no hay una enfermedad que lo justifique?

“Ladran, señal que cabalgamos.” ¿Un “artículo” más que es­conde otros intereses?

El mensaje de profesionales de la salud que está cobrando tan­ta fuerza en la población mundial produce la resistencia de quienes se ven afectados en sus intereses comerciales. Nos referimos a la in­dustria alimenticia y esta vez en referencia al consumo de productos que contienen gluten. En estos días, en diversos medios de comuni­cación, apareció un artículo de dudosa validez científica. Transcribi­mos nuestra respuesta en Facebook al mencionado artículo el jueves 2 de marzo de 2017:

Alertan sobre el peligro de llevar a cabo una dieta sin gluten, con diversos titulares que provocan sensacionalismo y confusión.

Nos preguntamos… ¿cuál es la intención de este artículo? ¿Qué inte­reses hay detrás?

Reflexiones: El trabajo aludido en las publicaciones de diferentes pági­nas y periódicos fue publicado recientemente en la revista Epidemiology. Se trata de un estudio preliminar, no concluyente, de corte transversal. Las 73 personas mencionadas en el trabajo fueron auto-reportadas pero no fueron estudiadas en forma completa en cuanto a su alimentación. Este estudio no es correcto metodoló­gicamente, por lo tanto, no hay evidencia para hacer ninguna afirmación, lo que se afirma puede ser cierto o falso. No tiene rigor científico.

No aclara cómo se escogió la muestra ni los porcentajes de respuestas positivas y negativas.

Este estudio sugiere que puede haber mayores niveles de arsénico y mer­curio en el organismo en quienes no consumen gluten. No establece conclusiones, tampoco demuestra los efectos que tendrían estas sustancias para la salud a largo plazo. Los propios autores de este estudio hablan de la necesidad de seguir investi­gando sobre el tema.

Llama la atención que no se mencione que el pan y la leche también contienen arsénico, ya que se trata de dos alimentos que se consumen a diario (aunque por las tablas de concentraciones de arsénico que muestran diversas instituciones de Euro­pa hay menos arsénico en el pan, en la leche y lácteos; al ser alimentos de consumo masivo y cotidiano sumarían una importante carga tóxica). También podemos en­contrar arsénico y mercurio en pescados y mariscos que concentran en su cuerpo los metales, químicos y radiación provenientes de la contaminación del agua. Lo justo entonces sería alertar también sobre la existencia de arsénico en el pescado, en los mariscos, en botellas de agua mineral, en el pan de trigo, en la leche y derivados.

Lo que nuevamente llama la atención es la repercusión que tuvo la nota en numerosos medios de comunicación como si hubieran estado esperando una prue­ba que se oponga a los grandes beneficios de una dieta sin gluten como lo evidencia la clínica en los pacientes y los más serios estudios realizados hasta el momento.

El título lógico y adecuado al estudio publicado en la revista Epidemiology hubiera sido: “Habría mayores concentraciones de arsénico y mercurio en quienes dicen no consumir gluten y se sospecha que su causa es el mayor consumo de arroz”.

Es cierto que es más frecuente la ingesta de arroz en forma de galletas o de fideos en los que padecen celiaquía o en quienes eligen no ingerir gluten luego de informarse sobre los graves daños que produce. Nos preguntamos por qué no se cita a quienes siguen una dieta macrobiótica sobre la base de arroz integral y se menciona a un gran público, cada vez más numeroso que elige no comer gluten. Es cierto también que el arroz concentra más arsénico del suelo y el agua que el resto de los cereales, pero de ninguna manera sugerimos que hay que optar entre no comer gluten o no ingerir arroz. Existen muchas alternativas para sustituir los alimentos que contienen gluten, no sólo el arroz: además del arroz tampoco contie­nen gluten el amaranto, la quinoa, el trigo sarraceno, el mijo, la mandioca, el maíz, etc. (recomendamos las versiones originales, no transgénicas).

Una forma de reducir el contenido de arsénico del arroz es dejarlo toda la noche anterior en remojo. Este procedimiento trae además otras ventajas: se acti­van enzimas, se reducen antinutrientes y se desprende parte del arsénico que pasa al agua. Luego se debe enjuagar el arroz varias veces. Al cocinarlo es conveniente utilizar abundante agua para continuar extrayéndole el arsénico.

Para limpiar (quelar) de arsénico y mercurio a nuestro organismo, reco­mendamos la ingesta de algas, que por contener ácido algénico, logra la quelación tanto de arsénico como de mercurio. Otros quelantes son las pectinas, la zeolita y las arcillas.

Dra. Graciela Estela Varela / Dr. Luis Detinis

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Alimentación

Guía Nutricional y Depurativa

Aquí podrán descargar para utilizar esta Guía Nutricional y Depurativa de los Drs. Graciela Varela y Luis Detinis, extraída del Libro MEDICINA QUE CURA.

Contiene toda la información para conocer las bases de la alimentación fisiológica y la desintoxicación corporal.

Encontrarán allí las recomendaciones necesarias para llevar a cabo los cambios de hábitos alimenticios en el hogar, procesar los alimentos y potenciar los nutrientes.

Descargar Guía aquí!

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Alimentación

CONCEPTO DE ENSUCIAMIENTO CORPORAL

El Dr. Jean Seignalet (1936 -2003) quien fue doctor en medicina, inmunólogo y catedrático de la universidad de Montpellier, indagó en los años 70 la relación entre las enfermedades y la alimentación; y durante más de 30 años trató miles de pacientes con pautas nutricionales. Es autor de cientos de publicaciones en prestigiosas revistas científicas y del libro “La alimentación, la tercera medicina”. Basado en sus investigaciones y en la evidencia científica que obtuvo al tratar a los pacientes, relacionó a la “moderna alimentación” como principal responsable de las enfermedades contemporáneas y acuñó el término de “ensuciamiento corporal”, aludiendo a la gran acumulación de moco, grasas inadecuadas, sustancias tóxicas y desechos ácidos que contaminan la sangre y se van almacenando en el cuerpo. Todo lo mencionado conduce  al progresivo deterioro y a veces mutación de células, tejidos y órganos de todo el cuerpo.  La alimentación moderna se caracteriza por el consumo excesivo de proteínas animales, panificados, refinados, azúcar y lácteos; con el agravante de la cada vez más disponible comida “chatarra” (con muchos químicos que dejan residuos tóxicos y pobre en nutrientes). A esto se suman hábitos nocivos como la ingesta de alcohol, café en exceso, tabaco y drogas; a lo que se agrega muchas veces  el consumo abusivo de ciertos medicamentos (con algunos efectos beneficiosos y muchos efectos adversos);  sin dejar de mencionar el “goteo” permanente de plaguicidas, herbicidas, detergentes, hormonas, plásticos, diversos químicos utilizados para mejorar aspecto y sabor de los alimentos, conservantes, antibióticos y contaminantes del ambiente a los que estamos expuestos permanentemente. Los bebés nacen con gran cantidad de toxinas en la sangre. “En el cordón umbilical hay 287 toxinas, de los cuales 76 producen cáncer en seres humanos o animales, 94 son tóxicos para el cerebro y el sistema nervioso y 79 causan defectos de nacimiento” (Grupo de Trabajo Ambiental de Washington, DC. año 2005)

El mecanismo del ensuciamiento corporal sería el siguiente: Todas las células en sus procesos metabólicos generan desechos y la regeneración celular de órganos y tejidos producen células muertas. Se suma el alto grado de toxemia aportado desde afuera, más los desechos tóxicos generados por los parásitos que proliferan en estos cuerpos desequilibrados. Con estas circunstancias, el organismo sobrepasa su capacidad de eliminación. Si bien tenemos poderosos órganos que nos permiten depurar estos desechos –principalmente hígado, riñones, pulmones y piel- se ven sobrepasados y colapsados por su función excesiva; entonces el cuerpo se ve obligado a almacenar el tóxico remanente.

Es una ecuación simple: Cuando sobrepasamos la natural capacidad de eliminación, generamos más desechos de los que podemos evacuar. Esta acumulación nos enferma. El organismo almacena lo tóxico en donde puede, principalmente en la grasa corporal. La grasa corporal y la celulitis serían como las “bolsas de residuos” de nuestro cuerpo, que está a la espera de que pase un recolector que se las lleve, pero esto no sucede en meses o años o quizá en toda la vida.

Cuando tenemos una enfermedad que nos permite la aparición de una crisis depurativa -por ejemplo una gripe- también el organismo depura, siempre y cuando no la reprimamos con fármacos y respetemos la necesidad de reposo y la inapetencia, recurriendo al ayuno total o bien con jugos y tés medicinales. Mientras realizamos ayunos, el organismo se ve momentáneamente aliviado de esta sobrecarga y aprovecha para deshacerse de los residuos tóxicos.

MECANISMO DEL ENSUCIAMIENTO. CONCEPTOS PRINCIPALES

  • La digestión se altera
  • La flora intestinal se desequilibra
  • Se incrementa la parasitosis, aumentando la toxicidad y las carencias generadas por la inadecuada alimentación.

Todas las células en sus procesos metabólicos generan desechos. La regeneración celular de órganos y tejidos produce células muertas.

Los alimentos sufren procesos de degradación natural para poder absorberse, y producen desechos. Las proteínas se degradan en amino ácidos que generan ácido úrico y urea. Los hidratos de carbonos producen ácido láctico y gas carbónico. Las grasas, ácidos cetónicos.

Los alimentos refinados o industrializados carecen de nutrientes vitales por lo que se consume mayor volumen para cubrir necesidades netas de vitaminas y minerales. Al no digerir bien producimos fermentación y putrefacción; generamos así nuevos venenos que incrementan el ensuciamiento general.

La situación se complica con el stress y los ritmos antinaturales.

Al alimento moderno industrializado se le suma más carga tóxica: los insecticidas, herbicidas, fungicidas, fertilizantes químicos, antibióticos, vacunas, hormonas sintéticas, balanceados, granos transgénicos. También ingerimos diariamente gran cantidad de sustancias químicas artificiales como conservantes, saborizantes, emulantes, estabilizadores, colorantes, edulcorantes, grasas transgénicas (margarinas etc.).

Los riñones pueden eliminar 25 a 30 gramos de urea diaria. Si sólo elimina 20, retiene 5 gramos día o sea 150 grs. mensuales. Otro tanto sucede con el hígado, ya que cuando sobrepasamos su natural capacidad de eliminación, se generamos más desechos de los que podemos evacuar, debiendo almacenar el tóxico remanente en diferentes órganos.

Los mecanismos a los que recurre el organismo con gasto de energía y recursos que incrementan la toxemia son:

-Hidratación de estos compuestos (retención de líquidos asociados a la deshidratación celular)

-Captura hipogénica (edema, obesidad, celulitis)

-Cristalización (artritis,  ácido úrico, arenillas, cálculos, esclerosis capilar etc.).

 

ENTONCES, NO SÓLO DEBEMOS CAMBIAR NUESTROS HÁBITOS ALIMENTICIOS. DEBEMOS REALIZAR EN SIMULTÁNEO PRÁCTICAS DEPURATIVAS QUE PERMITIRÁN AL CUERPO RECUPERAR SU ESTADO DE SALUD Y NIVEL DE ENERGÍA OPTIMIZANDO LA ACCIÓN DEL MEDICAMENTO HOMEOPÁTICO CONSTITUCIONAL.

 

 

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Homeopatía

Homeopatía en el Embarazo

 

Durante el embarazo, la homeopatía contribuye a tratar complicaciones sin riesgos de toxicidad materna ni fetal.

El embarazo es un estado fisiológico, pero muchas veces transcurre con diversas situaciones patológicas que entorpecen su evolución natural y producen un malestar en la madre que impide la vivencia plena de esta etapa tan importante en la vida de una mujer. Al alterarse ese estado fisiológico, se hace necesaria la intervención del médico para intentar restablecer el equilibrio y prevenir o actuar sobre las complicaciones que puedan surgir.

Los trastornos que se presentan en el embarazo pueden dividirse en dos grandes grupos: los que se originan a partir del embarazo mismo o aquellos que ya existían previamente y que pueden agravarse y, muchas veces, no pueden ser medicados con fármacos potencialmente peligrosos para el bebé.

Como el embarazo produce ciertos cambios en casi todo el organismo femenino, algunas mujeres experimentan a menudo exacerbaciones de problemas de salud previos o bien varios síntomas nuevos. Algunos de los síntomas comunes son: náuseas, meteorismo, infecciones vaginales y urinarias, herpes, insomnio, anemia, dolor de espalda, tensión mamaria, constipación, hemorroides, varicosidades, erupciones de la piel y edema (hinchazón) de miembros inferiores. Algunos de esos síntomas y condiciones suelen ser leves y tolerables. Sin embargo, algunas veces adquieren una dimensión mayor y requieren tratamiento médico. Muchas drogas alopáticas deben ser administradas en el embarazo con suma precaución e inclusive algunas están proscritas. Es ideal contar con una terapéutica que actúe de forma segura, suave y duradera como es la homeopatía.

Para el trabajo de parto también contamos con medicamentos que contribuyen a reducir las molestias y a tratar algunas complicaciones que pudieran presentarse. Igualmente, el puerperio se ve favorecido por la administración de medicación homeopática cuando la madre o el niño lo requieren.

 

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Alimentación

La Microbiota: ¿conocemos la importancia que tienen los microorganismos que nos habitan?

Estamos tapizados por bacterias por dentro y por fuera. Un adulto lleva 2 kg de biomas. El 70% del ADN que se encuentra en nuestro cuerpo pertenece a los microorganismos que nos habitan y se denomina microbioma, el 30% restante pertenece a nuestras células. “Somos más microbios que humanos”. Lo interesante es que los genes del microbioma son característicos de cada persona como si se tratara de una huella dactilar. Es un sello individual, adquirido en los 3 primeros años de vida. Puede modificarse parcialmente pero nunca va a cambiar. Existe la creencia de que los microbios son perjudiciales para nuestra salud. Durante el Siglo XX nos dedicamos a matar microbios, a esterilizar: Cuanto más limpios, mejor. Actualmente estamos pagando las consecuencias.
La microbiota juega un papel fundamental en nuestro sistema inmunológico y por lo tanto en el origen de la mayoría de las enfermedades. La frase que vienen repitiendo los principales referentes del naturismo, guiados por su intuición y su sagacidad clínica fue: “La enfermedad comienza en el intestino”. Desde Hipócrates hasta autores más recientes como Méchnikov, Gerson, Kousmine, Wassler, Wigmore, Seignalet, Moritz y Lezaeta Acharán enfatizaron incansablemente en este concepto. En los últimos 10 años, estudios científicos a nivel biomolecular y de escaneos cerebrales mediante resonancia magnética funcional, confirman la importancia de la microbiota y sostienen que el futuro de la medicina y de la nutrición estará en relación con los descubrimientos sobre su comportamiento. Se pueden pronosticar enfermedades basándose en el estudio del microbioma individual.
Cuando logramos una buena simbiosis con nuestras bacterias, les brindamos los nutrientes necesarios para su supervivencia y ellas a su vez nos ayudan a digerir, producen vitaminas y nos protegen de patógenos.
Hasta hace 100 años consumíamos alimentos frescos y fermentados (probióticos). Hoy en día, a causa del consumo de alimentos procesados y al abusivo e indiscriminado uso de los antibióticos, existe una alarmante resistencia y una proliferación de la flora patógena. Un tratamiento de una semana con antibióticos puede destruir hasta un tercio de la microbiota. Es importante considerar que padecen de la misma situación quienes, aún evitando el uso de fármacos y de antibióticos, se alimentan con huevos, lácteos, carnes de origen no orgánico y que por lo tanto contienen antibióticos, afectando así su microbioma gradualmente, con los consecuentes desequilibrios y aparición de enfermedades crónicas. Se suma a esto la creciente incorporación de sustancias antibacterianas en productos de limpieza del hogar y aseo personal.
Hay estudios que demuestran la relación entre el síndrome de déficit de atención e hiperactividad y los trastornos del espectro autista con las alteraciones del microbioma. También está demostrado que la fatiga crónica, depresión, ansiedad y diversas enfermedades psiquiátricas mejoran con la ingesta de probióticos. Hay varios mecanismos por los cuales las bacterias que nos habitan influyen en cerebro, neuronas y comportamiento. Las bacterias de nuestro intestino producen GABA, endorfinas y decenas de moleculas que influyen en nuestra producción de neurotrasmisores como dopamina y serotonina. Se considera al intestino como segundo cerebro, portador de 100 millones de neuronas. El 90 por ciento de la serotonina total del cuerpo se produce en intestino y sólo un 10% en el cerebro. La serotonina regula los ciclos del sueño, genera bienestar y seguridad, regula el estrés y el apetito, entre otras propiedades.
Los microorganismos benéficos de la flora intestinal intervienen en el proceso de defensa activando a células nerviosas que procesan a los antígenos y finalmente los linfocitos complementan la acción inmunológica. La tendencia a infecciones recurrentes de cualquier tipo y la tan padecida candidiasis vaginal se revierte al recuperar el equilibrio en la microbiota.
Se han determinado dos bacterias benéficas que se desarrollan en los probióticos: bífidobacterias y lactobacilos, pero se trata de una población muy pequeña. Se están investigando otras bacterias que tal vez sean más eficaces.
El niño va formando una “base de datos” mientras crece: cuanto más bacterias recibe, más datos genera. A mayor diversidad de bacterias, más información y claridad tendrá y eso le asegura la salud a futuro. Si el niño vive con infecciones y antibióticos y con mala calidad alimentaria proporcionar esta variedad es difícil. En enfermedades autoinmunes se halla un sistema inmune inmaduro con poca diversidad en su base de datos.
La experiencia de nuestra práctica homeopática nos confirma lo que vienen repitiendo los investigadores actuales, acerca de que, las emociones se originan en el intestino. En el interrogatorio homeopático al paciente, preguntamos donde siente la cólera o el miedo o la ansiedad y con gran frecuencia se señalan el vientre.
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