Homeopatía

Alimentos adictivos y antojos

¿A qué se refiere con alimentos adictivos y qué tiene que ver con los antojos?

La gente, relaciona el antojo con el deseo marcado que tiene una mujer embarazada por un determinado sabor o alimento. En este caso, no siempre se trata de una adicción. Más bien puede deberse a alguna carencia de nutrientes.

Es bastante frecuente que en la consulta médica del paciente surja el tema de la adicción por determinados alimentos, los más frecuentes son: hidratos de carbono, dulces en particular, harinas o cualquier otro alimento.

Podríamos establecer tres categorías de adicciones:

  1. Por el contenido de sustancias adictivas en la producción de alimentos de la industria alimentaria, la mayoría de las veces intencionales ( ejemplos.: glutamato monosódico, gluten)
  2. Por carencia de nutrientes
  3. Por modalidades personales constitucionales. Nuestra experiencia como homeópatas nos demuestra que puede estar expresando un simple desequilibrio de la fuerza vital del paciente. Se trata de síntomas generales de gran valor para determinar cuál es el remedio constitucional que le corresponde a esa persona. Ejemplos: deseo de aceitunas, de almendras, de manzana, de comidas muy condimentadas, etc.

 

De todas maneras, no es tan fácil responder a la pregunta del epígrafe. Nuestro organismo es un complejo sistema biológico formado por billones de células que se agrupan en tejidos, órganos, aparatos y sistemas, cada uno con funciones específicas y determinadas. El funcionamiento integrado de los sistemas psíquico, neural, endocrino e inmunológico permiten a un organismo responder con fines adaptativos a las múltiples demandas que están constantemente presentes en su medio interno y externo. Estos sistemas, a través de hormonas y neurotransmisores, constituyen una red de control mutuo para evitar cambios que puedan ser nocivos para el organismo. Además establecen ritmos, ciclos, pulsos que conservan el equilibrio (homeostasis) y permiten la normalidad de las funciones biológicas – acordes a la edad y sexo – que van a hacer que una determinada sustancia se produzca o no, que una determinada función se incremente o disminuya, de acuerdo a las necesidades biológicas.

Veamos ahora las adicciones más frecuentes:

Hidratos de Carbono: El hidrato de carbono representativo es la glucosa, de la que  obtenemos energía para que las células ejerzan sus funciones. Al aumentar la glucosa en sangre (glucemia) se secreta insulina cuya función es reducir la glucemia promoviendo su transporte al interior de las células. Si baja su concentración sanguínea, se siente cansancio, falta de energía y hasta falta de ganas de vivir. Mucha gente que tiene hipoglucemia cree que lo que le bajó es la presión: Pero come algo dulce y “revive”. Si el cuerpo pide dulce, y consumimos alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida se desestabiliza la secreción de insulina por exceso de estímulo y robo de micronutrientes,  por eso cada vez que la persona come dulces, chocolate, miel, papas, arroz blanco, alcohol o  harinas blancas, tales como: galletitas, pan, pastas, facturas, pizza. La glucemia baja desmedidamente luego de haber subido, lo que se conoce como “efecto rebote”.

El azúcar no es necesario para alimentarnos. Se trata de un ingrediente con calorías vacías que aumenta el almacenamiento de grasa en el cuerpo, pero no sacia el hambre. Por el contrario, engaña al cerebro haciéndole creer que tiene hambre.

Un párrafo aparte merece los edulcorantes artificiales contenidos en casi todos los productos “diet” o “light”.  Éstos producen la caída directa del azúcar sanguíneo, sin subida previa. Esto genera efecto rebote y por ende adicción”-

Carne y lácteos: no tienen índice glucémico alto, como en el caso anterior,  pero sí un importante índice insulínico,  que genera adicción  al aumentar la secreción de insulina, con el probable efecto rebote.

Jarabe de maíz de alta fructuosa (JMAF): contenido en bebidas y alimentos, utilizado cada vez más, debido a su bajo costo,  es más  peligroso que el azúcar debido a su capacidad de generar obesidad, diabetes, dislipemia e hígado graso .

Gluten: El cardiólogo William Davis, dice en su libro “Wheat Belly”: “El trigo ha sido modificado genéticamente para tener 50 veces más gluten”. “Su proteína gliadina es un opiáceo que estimula el apetito”. Agrega: “el trigo de nuestros días puede ser la más perfecta forma de veneno”

El Dr. David Perlmuter, reconocido neurólogo y autor del célebre libro “Cerebro de Pan” señala: La zonulina (generada en el intestino por el exceso de gluten) es la piedra angular de enfermedades caracterizadas por la inflamación del cerebro (Alzheimer, autismo, Parkinson y trastorno de déficit de atención), al igual que las enfermedades autoinmunes”.

El gluten, una proteína grande y compleja se ha modificado debido a la tecnología agroindustrial,     presenta propiedades adictivas; ya que al llegar al sistema nervioso los péptidos procedentes de su digestión, estimulan los receptores opiáceos (similares a la morfina) que crean apego  a su consumo.

ATENCION: ¿Dónde está el trigo: gluten? : En todos los panificados y productos que se elaboran con harinas, pero también “enmascarado” en lácteos, fiambres, salsas, conservas de carne y pescado, golosinas, sucedáneos del café y otras bebidas de máquina, en algunos helados, chocolates, etc.

 

 Adicciones por carencias de nutrientes:

  1. Proteínas: En algunas personas genera deseo marcado de carne. Nosotros desaconsejamos la carne. Esta se puede sustituir por alimentos de origen vegetal o súperalimentos
  2. Chocolate: en algunos casos se debe a deficiencia de cromo, magnesio o vitaminas del complejo B.
  3. Frituras o grasas: Puede revelar falta de grasas o ácidos grasos. Recomendamos grasas saludables: palta, aceitunas griegas y aceites: de lino, de chía, de coco, de oliva extra virgen, de girasol de alto oleico.

 

Del libro en preparación de los Dres. Graciela Estela Varela y Luis Detinis: “MEDICINA QUE CURA”. © Todos los derechos de autor reservados.

 

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