Grafología

La Sombra y la Bipolaridad

A propósito de una charla que mantuve hace unos días con un grupo de grafólogos, se me ocurrió que podría ser interesante repasar algunos conceptos acerca de lo que en una escritura puede aparecer como manifiesto o como latente de acuerdo con la terminología utilizada en psicología.

En más de una oportunidad escuché a un grafólogo, decir muy suelto de cuerpo, al ver una escritura: “este es un asesino” o “este es homosexual”. Olvidamos las advertencias de nuestros grandes maestros sobre los riesgos de afirmar la existencia de características que sólo están en latencia o que muestran una simple tendencia o que tal vez, ni siquiera posee el analizado en ninguna de estas formas, pues se están considerando unos pocos rasgos grafológicos que no alcanzan para afirmar tal característica.

Si bien Ania Teillard afirma: “Las grandes líneas de una personalidad, la fuerza vital, la inteligencia y el grado de cultura, el nivel social, los dones artísticos, la superioridad o la mediocridad, se revelan inmediatamente y con seguridad. Lo que se descubre de una persona después de varios años de frecuentación, la escritura lo revela en unos instantes”. También nos advierte: “La grafología registra el fondo y las disposiciones de un carácter, pero ella no puede decir siempre si esas disposiciones se manifiestan en el presente, o si no está más que en estado latente”.

 Ania Teillard, toda una autoridad sobre la materia, fue alumna nada menos que de Klages y de C.G. Jung.

Y Vels expresa: “Para aquel que sabe, cualquier acto, gesto o ademán, por sencillo que sea, puede expresarle toda una vida. Pero… ¡cuidado! Las sendas del simbolismo, pueden conducir también al camino absurdo de la magia, si no se entra en ellas con un perfecto rigor científico”.

Los conceptos que presento a continuación, son una síntesis de lo que pude encontrar acerca del concepto de sombra. Considero que será de utilidad para nuestra profesión como grafólogos y para comprendernos a nosotros mismos en nuestro camino de evolución psicológica y espiritual.

Se denomina sombra a una parte del inconciente que contiene características que uno no reconoce en sí mismo y que rechaza o bien capacidades y potencialidades no desarrolladas ni expresadas.

Nos damos cuenta de la sombra fuera de nosotros mismos, por la admiración o rechazo que producen esas características.

Lo que se rechaza se proyecta al exterior: “no tolero a los fanfarrones” o a los avaros o a los egoístas, etc. Este mecanismo explica porqué los moralistas terminan como libertinos o los hijos de padres exigentes terminan (aunque criticaron a sus padres por esto) siendo exigentes con sus propios hijos. Hay una excepción a esta regla y es una legítima respuesta social de rechazo ante una violación, asesinato o genocidio.

Hagamos historia. Al comienzo Freud clasificó al aparato psíquico en conciente e inconciente, siendo este último todo lo reprimido. Luego lo clasificó en Ego y Ello. Más adelante sostuvo que no todo lo inconciente es lo reprimido.

Para Jung existe una herencia filogenética conformada por el instinto y el arquetipo, siendo para él casi la misma cosa. Además, dice, el hombre hereda de sus antepasados imágenes prehumanas, preverbales y animales, como estructuras arcaicas profundas.

Agrega Jung: “La sombra no siempre es el mal, la sombra es únicamente lo opuesto al ego. La sombra contiene un 90% de oro puro. Lo que se ha reprimido encierra una tremenda cantidad de energía y contiene consecuentemente un gran potencial positivo”.

Escritores famosos, hicieron en sus obras las mejores descripciones del arquetipo de la sombra: “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. “Fausto y Mefisto”. “El retrato de Dorian Gray”.

En la sombra existe una dinámica de polarización que aparece claramente descrita en la obra de Robert Stevenson “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, a veces es Jekyll otras Hyde. Jekyll sabía de su sombra pero prefirió con su pócima disfrutar al mismo tiempo de los placeres y ventajas de ambos aspectos.

La polarización se produce como medio de apaciguar la tensión de los opuestos. Para Jung sostener la tensión (integrar los opuestos) es el único camino para lograr el autoconocimiento, para evolucionar y madurar. A este proceso Jung lo denominó Individuación.

El mecanismo de polarización se ve claramente en confesiones que censuran el pecado y amenazan con el castigo eterno y que promueven buenas obras como único camino de la salvación. Se trata de confesiones seudo espirituales.

George Fenerstein escribió: “hay maestros perfectos que destacan por sus ataques de ira y otros por su autoritarismo. Muchos supergurúes supuestamente célibes han encabezado los titulares de los periódicos por haber mantenido relaciones clandestinas con sus discípulos”.

Ceder a la sombra o reprimirla, es decir estar en los extremos, no ofrece solución, si uno está en los extremos, se polariza y cuanto más se reprime, más crece la sombra.

Existen dos tipos de sombra, la oscura y la dorada. Una forma de conocer nuestra sombra oscura es prestar atención a las cualidades negativas que rechazamos o que criticamos intensamente como por ejemplo la avaricia, el egoísmo o la vanidad. Se trata de un mecanismo de proyección: “Lo que Juan dice de Pedro…dice más de Juan que de Pedro”. Mientras que en la sombra dorada, detectamos las cualidades positivas que nos fascinan. También opera aquí el mecanismo de proyección. San Pablo decía: “Todo es bueno para los buenos”

Para Abraham Maslow: “una habilidad, capacidad u órgano no utilizado, puede convertirse en un centro de enfermedad”.

Eugenio Carutti, físico, antropólogo y astrólogo argentino de renombre internacional sostiene: “Se deben expresar todas las energías de nuestro sistema (mandala) Si no se expresa una cualidad es porque se está dilapidando energía de otro lugar del sistema (hipertrofia) para lograr que la primera se mantenga retenida (compensación energética)”.

“El psiquismo humano -nos dice Jung- se compone de luz y oscuridad y de un interminable número de opuestos fluctuantes que generan un estado de tensión psicológica. Sobrevalorar o desarrollar excesivamente un aspecto del psiquismo constituye una peligrosa actitud unilateral que suele terminar desembocando en enfermedad física, neurosis o psicosis. El proceso de individuación consiste en sustentar los contrarios que se albergan en nuestro interior”.

Y Jesús sentenció: “Si permites que lo que está en tu interior se manifieste te salvará. Si no lo haces te destruirá”

Como vemos, se deben conciliar los opuestos. Según el taoísmo, el Yin y el Yang, la luz y la oscuridad, son aspectos de una misma realidad. Si desarrollamos uno y reprimimos el otro, alteramos el equilibrio natural.

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