Homeopatía

Yo, Paciente de la Homeopatía

Autor Luis Detinis:

No es fácil en esta época realizar un tratamiento homeopático como paciente, en un país como Argentina, donde, especialmente por intereses farmacéuticos de índole comercial, la homeopatía es resistida. No ocurre lo mismo en países donde la homeopatía está oficializada, como en México, Brasil, etc. En Argentina, el homeópata  es médico y realiza cursos de homeopatía de tres años de duración. Hay universidades donde se la enseña. Un ejemplo es la Universidad Maimónides, en Buenos Aires.

Hay una sola homeopatía y es la que trata enfermos y no enfermedades, la que prescribe un solo medicamento por vez. A este medicamento se lo denomina de terreno, de fondo o constitucional y está dirigido a los síntomas psicológicos, funcionales y orgánicos; es decir a la totalidad de los síntomas.

La homeopatía no es una panacea aunque puede curar cualquier enfermedad. El homeópata requiere de una hora y media de consulta con un enfermo de primera vez para determinar el remedio que le corresponde. Revisa al enfermo y solicita todos los estudios que sean necesarios para llegar al diagnóstico de la enfermedad, aunque este diagnóstico no le sirva para instituir la terapéutica que en todos los casos será el remedio homeopático. El diagnóstico nosológico le servirá para el pronóstico y para sugerir algún tratamiento complementario.

La duración del tratamiento homeopático dependerá de la edad del paciente, de su vitalidad y de la cronicidad de la enfermedad por la cual consulta. De todas maneras, luego del alta, es conveniente la consulta periódica al homeópata para determinar si es necesario volver a medicar. Síntomas banales para la medicina tradicional, revelan al homeópata que el paciente está en desequilibrio dinámico de su fuerza vital, estado que precede a la enfermedad clínica, requiriendo por lo tanto medicación. Síntomas tales como irritabilidad al despertar, deseo imperioso de dulces, sacar los pies de las frazadas aun en invierno, intolerancia a la ropa en el cuello o tristeza con el tiempo nublado, etc.  son síntomas de extraordinario valor homeopático para la prescripción del remedio de fondo. La homeopatía es una medicina preventiva, ya que trata la causa primigenia de la enfermedad, que no es otra cosa que la alteración dinámica de la fuerza vital. La fuerza vital rige todas las funciones del organismo y además es el lugar desde donde nos enfermamos y nos curamos.

La homeopatía está indicada en todas las edades, en mujeres embarazadas, en el trabajo de parto, en lactantes, en niños, en la vejez, en enfermedades agudas y crónicas y en epidemias. Es decir, no existen restricciones para su empleo. En el alcoholismo, la drogadicción y las toxicomanías, es muy útil, como complemento de de los grupos de ayuda. Del mismo modo colabora con el tratamiento psicoterapéutico acelerando el proceso de curación.

En manos expertas la homeopatía nunca hace daño. Es una medicina natural. No tienen sus remedios efectos colaterales. Los síntomas que pueden aparecer en el curso de un tratamiento homeopático son de dos tipos, los que se producen como agravación homeopática: reacciones curativas que sólo se observan en el 20 % de los pacientes, siendo pasajeros y bien tolerados; y  los síntomas de retorno: síntomas antiguos suprimidos por un tratamiento mal dirigido que  permanecieron latentes y que vuelven con el tratamiento homeopático en virtud de la Ley de Curación. Esta ley es la que sirve de guía al homeópata para saber si el enfermo se está curando en forma definitiva o se trata de una simple paliación de síntomas. Es típica la reaparición de un eczema suprimido con una pomada con corticoides muchos años atrás, al mismo tiempo que se va curando el asma.

¿Es conveniente que el paciente que está realizando un tratamiento homeopático busque por internet los síntomas correspondientes al remedio que el médico le prescribió? Internet ofrece muchísima información sobre cualquier tema que uno consulte. No siempre la información está ajustada a la realidad. En el caso de consultar temas médicos los riesgos son mayores de lo que  puede uno imaginarse. En lo que se refiere a la homeopatía y en particular a la descripción de los medicamentos de la materia médica homeopática, no siempre está bien lograda. Es importante tener en cuenta que el perfil psicológico que se describe de los medicamentos es una caricatura, una exageración de las características. No todos los síntomas del medicamento tienen que estar presentes en el cuadro del paciente, pero sí, casi todos los síntomas del paciente, tienen que estar cubiertos por el medicamento indicado. Es cada vez más frecuente escuchar en la segunda consulta homeopática: “Dr ud me ofende, me prescribió Sulphur y yo no soy ningún egoísta,vago, desordenado ni roñoso”. O la mujer que ha tomado Sepia: “Dr, yo no soy una frígida, maniática de la limpieza que rechazo a mis hijos”. Absolutamente todos los remedios tienen su luz y sombra, sus aspectos positivos y negativos. Sulphur puede tener una gran capacidad para la filosofía, ser excesivamente pulcro, ordenado, sentimental y preocuparse por los demás. Mientras que Sepia no tiene porqué ser frígida, ni rechazar a los hijos y al contrario puede tener una gran sensibilidad para el arte.

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